Los policías locales exigen un refuerzo de 500 agentes jóvenes

 


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Asturias suma mil efectivos «pero el 48% supera los 45 años, una edad avanzada que afecta a su seguridad y a la de terceros»

La experiencia es un grado que a veces se convierte en peligro. «¿Qué va a hacer un agente de 50 años en medio de una pelea?», plantea Javier, nombre falso de un policía local con un rasgo inusual en este cuerpo: es joven. Actualmente la plantilla de agentes municipales la componen en Asturias 1.250 uniformados, de los que sólo 1.000 están en el servicio activo. Las cifras las blande el Sindicato Independiente de la Policía Local (Sipla), que advierte: «Entre el 48% y el 50% de la gente está por encima de los 47 años, una edad muy avanzada para este oficio».

«No es justo que los Nacionales y Guardias Civiles, enfrentándose a las mismas situaciones, puedan retirarse a los 58 años y nosotros sigamos a los 65», lamentó Jesús Villa, secretario regional del Sipla. Esa realidad enfrenta a los agentes de más edad a situaciones que pueden «afectar a su propia salud y a la seguridad sobre terceros».

Hartos de la situación, los policías locales tomaron ayer el relevo de la manifestación contra el llamado 'pensionazo'. No pasaron ni 24 horas de la marcha organizada por UGT y CC OO, cuando una comitiva de agentes repetía ayer protesta por el centro de Oviedo, exigiendo ahora la jubilación anticipada. «La ley nos impide ponernos en huelga, así que esto es todo lo que podemos hacer», refirió Villa. Con todo, la Policía Nacional contó 280 protestantes, esto es, uno de cada cuatro agentes en activo.

«La Administración nos maltrata y margina y lo que han hecho ahora es el colmo», comentaba el agente José Avelino López, 'Herrerita'. Sus palabras apuntan a un incumplimiento que achacan a la Consejería de Justicia. El pasado verano sindicatos, Gobierno regional y Federación Asturiana de Concejos (Facc) acordaron las normas- marco para desarrollar la Ley de Coordinación de las Policías Locales, que están pendientes de validación desde julio de 2008. Sin embargo «en diciembre nos remitieron un texto del que se han caído todos los puntos que habíamos acordado», indica Villa.

La fricción principal la causa la incorporación de nuevos agentes mediante jubilaciones anticipadas y contratos de relevo. Según los cálculos del Sipla , «para prestar un servicio óptimo, harían falta 500 nuevos agentes en el cuerpo». Pero también hay otros enfrentamientos: el nuevo texto impide promocionar a todo agente que no cumpla con el curso de formación básica de la Academia Regional de Policía («que existe sólo desde hace unos años») y anula además la opción de que estos funcionarios accedan al sistema de carrera profesional (que aumentará los ingresos del resto de empleados públicos si pasan exámenes que demuestren su valía).

Moral minada

Son impedimentos todos que acaban minando la vocación de los agentes. Así lo indica María Amor G. S., una de las primeras mujeres que accedió al oficio. Ayer, tras una pancarta, esta gijonesa describía su oficio como «bonito, porque aunque desde fuera muchos dicen que estamos para sancionar, hay una labor de prevención muy gratificante... pero cosas como éstas te pesan».

Tras la restricción ven la mano de «la crisis, que está llevando a recortes en el dinero para material de oficina, de patrulla y de todo», lamenta 'Herrerita', 25 años de servicio en Valdés. Entró en el cuerpo empujado por el paro, al ver que cerraba la empresa metalgráfica en la que trabajaba, «pero al final encuentras aquí un compañerismo que te engancha». Es la solidaridad que causan las presiones externas, «toda esa gente parece buena pero 'desparrama' cuando actuamos», apoya un compañero.

Fuente documental: El comercio digital