Nota de prensa SIPLA-CSL

 


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Como es sabido, el pasado jueves día 30 de Septiembre, en el Ayuntamiento de Candás hubo un pleno municipal accidentado, no solo por lo que se vivió en el interior con un debate bronco, sino también por lo que sucedía en el exterior, ya que, como vienen haciendo desde hace más de un año, los policías locales se manifestaron a las puertas del edificio consistorial, con el fin de hacer llegar a todos los miembros de la corporación su reivindicación consistente en la aplicación de la Ley de Coordinación, así como el abono de la parte económica que se les adeuda de la valoración de puestos de trabajo de ese ayuntamiento, y que otros empleados del mismo ya perciben.

Transcurrido el pleno sin incidencias, a la salida del mismo y sin que existiera ningún tipo de provocación por parte del colectivo policial, como no lo hubo en todo ese largo año transcurrido, cuando éstos hacían sonar sus silbatos y bocinas, el Alcalde después de salir de la Casa Consistorial y tras avanzar unos dos o tres metros por la acera, retrocedió de forma inesperada y abalanzándose por la espalda de uno de los manifestantes, intentó arrebatarle de forma violenta la banderola que portaba de uno de los sindicatos convocantes de la concentración, asiendo la banderola por el mástil y tirando fuertemente de él.

Tras no conseguir arrebatarla, empujó la bandera hacia el suelo, sobre el hombro del trabajador hasta conseguir romper el mástil y quedarse con la bandera, arrugándola entre sus manos y arrojándola con desprecio al suelo en un acto lleno de simbolismo, vociferando a continuación a los manifestantes, a los que realizaba gestos amenazantes, dando órdenes al Jefe de la Policía local, a la vez que señalaba con el dedo índice a los allí presentes. Como consecuencia de esta agresión ilegítima, desproporcionada y a traición que sufrió el compañero, éste resultó lesionado en el hombro, teniendo que ser asistido en el Centro de Salud de Candas, donde se le apreció, y así consta en el parte médico expedido, “TRAUMATISMO ACROMIOCLAVICULAR DERECHO, CON ERITEMA LINEAL A ESE NIVEL”.

Como se puede observar, independientemente del alcance de las lesiones, el hecho es gravísimo porque refleja el talante del Alcalde que no duda ni un minuto en arreglar los asuntos políticos “manu militari”, despreciando todo aquello que se le oponga, llegando a un punto tal, que arremete ciegamente contra la gente que piensa de forma diferente a él, sin importarle ni los derechos de los demás ni las consecuencias de su acción y prevaliéndose de su posición dominante como regidor máximo del Ayuntamiento; todo un ejemplo de “civismo” en un cargo público de esa categoría. Todos recordamos a Jesús Gil en los telediarios, arremetiendo por encima de sus guardaespaldas al gerente del Compostela y propinándole un puñetazo, resguardado cobardemente entre sus guardaespaldas, y creíamos que esos tiempos y aquellos del franquismo en que un alcalde podía multar a un vecino que “carraspeara” a su paso, habían pasado ya y hoy nos damos cuenta de que no es así y que todavía quedan personas que en los que lo del “talante” parece una burda ironía. Naturalmente los hechos terminaron en la Comisaría, que hubo de ser la de Gijón, después de un peregrinaje infame por dependencias policiales y judiciales que no “podían” tomar la misma, ya que en alguna existían órdenes expresas de no recoger la denuncia, a pesar de ser otro de los derechos reconocidos en este país para todos los ciudadanos, pero ese es otro derecho que algunas personas parecen ignorar.

Extraños métodos de gobierno los de la Corporación candasina, y extraña la interpretación que hacen de la Constitución y las Leyes, ciertos políticos, cuando no les interesa acatarlas y disfrutan más del tipo de gobierno de cualquier república bananera, donde el que no se somete a sus dictados “no sale en la foto”. Esperamos, deseamos y creemos que la justicia castigará estos hechos con las penas previstas en la Ley, con independencia de que las cometa un político, a fin de evitar que la agresión física sea una herramienta más para conseguir sus fines. La ley de la selva es la ley del más fuerte, pero en la selva viven los animales y éstos no disponen de leyes, porque carecen del raciocinio suficiente para ello. Esperemos que ese raciocinio lleve a más de uno a recapacitar, pedir perdón por la ofensa, cosa que todavía no ha sucedido y hacer propósito de enmienda. Por soñar que no quede.