«Con la crisis, la Policía debe incidir más en la seguridad y menos en la multa recaudatoria»

 


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«Con la crisis, la Policía debe incidir más en la seguridad y menos en la multa recaudatoria»

«La bajada de sueldo de los funcionarios surge de un decreto injusto que a los agentes locales nos perjudica más que a otros»

Manuel Jesús Villa Menéndez lleva 9 años al frente del Sindicato Independiente de la Policía Local de Asturias (SIPLA) , organización que nació en 1995. A día de hoy es el sindicato mayoritario de los policías, lo que le convierte en la segunda fuerza de representación en los principales ayuntamientos asturianos. El colectivo está inmerso en una huelga de «bolis caídos», que es como decir que están dando un respiro a los infractores, con un menor porcentaje de multas. Es sólo la parte popular de una reivindicación con objetivos muy ambiciosos.

-¿Por qué surge la huelga de celo de la Policía Local de Gijón?

-Los policías locales de toda Asturias hemos sido muy pacientes y tolerantes en los últimos años en el ámbito sindical y ya estamos cansados. No se está aplicando como se debe la ley de Coordinación de Policías Locales. Dos años después de la aprobación de la nueva regulación, algunos agentes siguen sin estar recolocados en la posición que les corresponde; en algunos ayuntamientos la ley se está aplicando de manera discriminatoria, incluso aplicando complementos de productividad a determinadas personas sin que se suba el sueldo a otras que lo merecen. La ley salió mal del Parlamento asturiano a sabiendas. Y se hizo caso omiso a nuestras advertencias. Entre otras cosas, debería buscarse una solución para que los profesionales que no han sido recalificados sean igual de retribuidos que los que tienen titulación y disfrutan ya, gracias a la ley y a sus estudios universitarios, de nuevo cargo y nuevo sueldo.

-Pero no dirá que en esta huelga no ha influido también la bajada del sueldo de los funcionarios...

-Por supuesto. Consideramos que se basa en un decreto que es muy injusto. Esta nueva regulación se ha aplicado sin rubor, sin tener en cuenta matices importantes que afectan de manera diferente a los empleados públicos, y a nosotros nos perjudica más. Si se aplica en lo negociado antes del decreto, se merma nuestra capacidad retributiva. Si se hubiera bajado sólo el salario base y algunos complementos, como el de destino, estaríamos al mismo nivel que el resto de funcionarios, pero se ha recortado también el resto de pluses de los que disfrutan los policías locales. También queremos pactar la jubilación anticipada para los agentes de más de 55 años; y a eso se añade la falta de medios que sufren algunas policías locales de Asturias. Todo esto es lo que nos ha llevado a la huelga de «bolis caídos».

-¿En qué se basa su petición del coeficiente reductor?

-Con la medida que estamos pidiendo al Gobierno central, los policías locales pagarían la Seguridad Social de manera adelantada para poder retirarse antes de los 67 años. Lo estamos pidiendo con estudios en la mano que recomiendan que un policía local no esté activo en funciones operativas por encima de los 55 años. No estamos solicitando nada que no tengan otros cuerpos de seguridad. Los ayuntamientos no pueden garantizar una segunda actividad a los agentes y por eso deben retirarlos a los 55. Para conseguir este avance estamos en contacto con grupos parlamentarios y esperamos que haya nuevas reuniones y avances.

-¿Perjudica esta huelga de celo a los ciudadanos?

-Nosotros creemos que los ciudadanos no están siendo perjudicados para nada. Estamos en una situación de crisis para todos, con la consiguiente merma de las capacidades económicas de los ciudadanos. El legislador garantiza la convivencia en las ciudades, pero nunca hace campañas de sensibilización, y eso es lo que hacemos nosotros ahora. Queremos que la gente aprenda en lugar de poner multas. La denuncia la utilizaremos a partir de ahora como última instancia y para eso solicitamos la colaboración del ciudadano, para que entienda nuestro trabajo y reconozca que los espacios para la circulación deben estar libres. Que quede claro que no vamos a dejar de cumplir con nuestras funciones y seguiremos garantizando las seguridad sancionando los incumplimientos graves. También estamos luchando por que salga más oferta de empleo para cumplir mejor nuestro trabajo.

-¿Cuántos policías están siguiendo la huelga?

-Es complicado de saber. La protesta se ha configurado como un pacto no escrito. La iniciativa partió de la Guardia Civil de Tráfico y nosotros tenemos que apoyar a nuestros compañeros de la Benemérita, porque tienen mucha razón en sus reivindicaciones. Vamos a poner en práctica la huelga de «bolis caídos» hasta que cambien las circunstancias. Queremos dar a entender a la Administración que somos un servicio fundamental que garantiza a los ayuntamientos unos ingresos y que, además, hacemos cumplir las normas que ellos mismos aprueban. La crisis económica nos ha hecho cambiar la actitud. Vamos a ser mucho más responsables en todo lo que pase y estaremos muy atentos para que la seguridad pública no se resienta. La crisis ha aumentado los niveles de delincuencia en las grandes ciudades, por lo que hay que prestar más atención que nunca a la seguridad ciudadana, incidiendo menos en la denuncia con afán recaudatorio. Nosotros estamos para prevenir y eso se realiza también desde la sensibilización y no sólo desde la multa.

-Han cifrado en un 75 por ciento la caída de multas en agosto.

-Sí, y eso se va a acabar notando en las arcas municipales. De momento, los políticos no han dicho nada, pero tenemos esperanza en el nuevo curso político y sindical para conseguir nuestras reivindicaciones.

-¿Qué opina del proceso de formación propio que ha puesto en marcha el Ayuntamiento gijonés?

-Creo que la iniciativa municipal de asumir la formación de los policías locales ha sido buena idea. En el momento de la aprobación de los Presupuestos del Principado del año pasado se implantaron tasas para la formación de policías locales en la escuela de seguridad pública, y eso suponía 1.600 euros de gasto por cada agente para el Ayuntamiento, una cifra muy elevada. No es justo que los consistorios tengan que hacer frente a ese gasto. Como no existe ninguna obligación de mandar a los agentes a la escuela de seguridad pública, en Gijón han decidido no hacerlo, economizando el gasto y adaptando de alguna manera la enseñanza a las características de una ciudad como ésta. Hay que aclarar de una vez por todas cuál es la formación adecuada para los funcionarios municipales. No creo que el Ayuntamiento tenga que pagar la formación.

-¿Hay suficientes policías locales en Gijón?

-Personalmente, creo que no. Deberíamos incrementar el número de agentes. A pesar de todo, tenemos que reconocer que el Ayuntamiento está cumpliendo, porque pedimos que se crearan 40 plazas y llevan tres años sacando oposiciones para 13 agentes cada año. Pero las previsiones tienen que cambiar. Tenemos más de 300 policías, pero creo que no son suficientes para una ciudad como Gijón y hay que rejuvenecer mucho más la plantilla. Lo que estamos planteando nosotros es la jubilación anticipada y eso crearía empleo y rebajaría la edad media.

-¿Qué imagen diría que tiene el policía local entre la población?

-Somos un mal necesario y lo malo de nuestra profesión es que tocamos el bolsillo. Todo ciudadano considera siempre injusta la sanción que le estás poniendo. Pero lo que hacemos es, sin más, cumplir con nuestras funciones. Un albañil pone ladrillos y un policía local hace un servicio de seguridad dentro de cuyas competencias está velar por los cumplimientos de las ordenanzas municipales, aunque eso merme nuestra popularidad.

«En Gijón hay más de 300 policías municipales, pero creo que no son suficientes para una ciudad como ésta»

«Con la jubilación anticipada se rejuvenecería la plantilla y se crearía empleo»

Fuente documental: La Nueva España digital