Sipla denuncia en el Juzgado la desaparición de un atestado

2012-06-10 


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Los sindicatos de la Policía Local de Oviedo SIPLA y UGT acaban de poner en marcha sendas acciones judiciales ante lo que consideran un caso «gravísimo» de desaparición de un atestado que no llegó a trasladarse al Juzgado correspondiente. El sindicato UGT ha puesto los hechos en conocimiento de la fiscalía, mientras que el SIPLA ha presentado una querella en los juzgados contra el responsable del servicio por hasta cuatro posibles delitos: falsedad documental, omisión del deber de perseguir un delito, prevaricación y cohecho.

Las denuncias ya han sido presentadas hace una semana, aunque el Juzgado todavía no ha comunicado si las admite a trámite ni la fiscalía si abre una investigación.

Los hechos denunciados se remontan al 13 de enero de este año, cuando agentes de la Policía Local se desplazan al barrio del Cristo por el atropello de un peatón. Eso es lo que consta en la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, copias del atestado desaparecido que, según las fuentes, constan en los ordenadores de la Policía. La versión está apoyada por copias de los libros de registro, en los que quedó constancia de la detención del individuo que protagonizó el accidente.

Las pruebas con las que cuentan los sindicatos son, en primer lugar, la persona que sufrió el atropello, que no sufrió lesiones, pero que fue identificada y que fue arrollada por el vehículo en el accidente. También fue identificado un testigo que presenció cómo J. M. T. G., vecino de Oviedo y de 65 años de edad, se saltaba el semáforo a muy poca velocidad e impactaba contra la otra persona.

Los agentes desplazados al Cristo a las ocho y cuarto de la tarde vieron evidentes signos de que el conductor estaba bajo los efectos del alcohol, motivo por el que el coche fue inmovilizado y conducido al depósito de la grúa. El conductor fue llevado también, a dependencias de comisaría, siguiendo escrupulosamente el reglamento de actuación.

Los sindicatos insisten en este punto, en que los agentes de la Policía Local actuaron con absoluto rigor en todo momento y en que no se les puede atribuir ninguna responsabilidad en la irregularidad ahora denunciada.

Ya en comisaría, donde consta su ingreso a las 21.15 horas, y tras la negativa de J. M. T. G. a someterse al control de alcoholemia, lo que constituiría el segundo delito, tras el de conducción en estado de embriaguez, el libro de registro da muestras de una llamada al Colegio de Abogados para solicitar uno de oficio, y de una segunda llamada para anular esa solicitud. A las doce y cuarto de la noche, el individuo es puesto en libertad tras habérsele tomado declaración. Hasta ahí el proceso normal de un atropello con alcoholemia.

El problema surge cuando el atestado, del que se hacen dos copias, con las firmas de los agentes, instructores y el secretario, una para dar traslado al Juzgado y otra para que conste en los archivos de la Policía, desaparece.

El caso del atropello en el Cristo nunca llegó al Juzgado. El coche que había sido retenido y que constituiría una prueba del delito fue retirado también del parque de la grúa de forma irregular.

Diversas fuentes consultadas aseguraron que los mandos que podrían estar relacionados con el caso niegan todos los hechos y aseguran que la copia del atestado que consta en los ordenadores de la Policía es falsa. Sin embargo, los sindicatos precisan que en esta ocasión la denuncia se podrá comprobar de forma muy sencilla por la gente implicada en el suceso. El hombre que sufrió el atropello mientras paseaba el perro es el primero. Pero también hay un testigo que contempló los hechos, fue identificado y vio cómo los agentes se llevaban detenido a J. M. T. G. Además, se habrían producido llamadas a otros servicios, el 112 y ambulancias, que tendrán registrados los hechos sucedidos en la tarde-noche del 13 de enero de este año, hace ahora casi cinco meses.

Fuente documental: La Nueva España